7.27.2005
I L N Y
It's past 9 p.m., the sun finally set a while ago, and I just got out of the shower. The drops falling down my face are no longer water. Those evaporated a long time ago. These are coming out of my body. THIS PLACE IS TOO HOT!!!!!!!!! (En este momento marca 26 grados celsius pero "feels like" 27. Claro, por lo que el viento sopla, pero de para adentro.) And I am writing these lines thinking about cold, cold February...
"Dear passengers: if you see any strange behavior or package don't keep it to yourselves. Please inform the MTA authorities or call (call!!!!!!) 1 888 FREAKED."
The London bombings have had their effect in the subway. It is not as I expected, people are not running away from trash cans and lost bubblegum or something like that, but there's this feeling in the air that everybody has their eyes wide open. I was aware of that when I was changing lines today at around 3 p.m: I was moving from the red line to the yellow one when I realized I was missing something in my hand. Not my bag, somebody would've freaked out. And not the chilled Coke, something a little more important. OK, the housing lease, the newly opened checking and savings account numbers, paperwork from the international student's office. All lost inside a train. And I had been in NYC for 14 hours...
My first thought was that there was no problem. I had nothing important in those files. Nah, wrong. Lots of important stuff. So what next? I was thinking about the MTA's lost and found I saw someday in 'People+Arts' (or was it in 'Friends'?), the phone call asking if someone had found a red file, all the time I would spend on this, but then it hit me. What else did I have in my hand? The Coke. Surely I had changed the file for the bottle.
I didn't run into the yellow line but instead I changed direction over the red one and turned back, uptown. I rushed out at 110th, ran three blocks (remember the heat?) and then found the Coke machine. At the top, sitting there like there was nothing else to do, my file was in the same position I left it. The guy from 362 Riverside Drive who wouldn't let me in to take a peak at my future home "because the paper says clearly it is during or after August 1" laughed at me (with me?), told me how lucky I am (I know that) and said things seemed to be starting out quite alright for me.
I agree.
Ladies and gentlemen...
If the Taca-Tica hadn't said that before in Spanish nobody would've understood a word of her pig English. But then again... I just wanted to let you guys know it's 3:27 in the a.m. of July 27, I haven't slept in three days, I just got off a plane in JFK and, (unlawfully) stealing words from someone else, there's something about New York that makes sleeping useless.
Bye, gotta walk the dog.
7.14.2005
Del ahogado, el sombrero
Life as I knew it
Right this minute, I'm finishing a zillion small and annoying things for the paper and in a while I'll pack my desk inside a carboard box and head home. Tomorrow I'll be here 'till noon, then I'll split. The 26th is my flight, leaving at 3 p.m. from BOG, stopping for who knows how long at SJO and arriving, close to midnight if I'm lucky, at JFK. The nice part, I'm sleeping in West Orange, NJ. It's only a two-hour ride with the three bags that hold my belongings. All of them.
Then I'll move to my SHARED BEDROOM!!! in Manhattan, at Riverside Drive and 109th, some 8 blocks from the university. Class for international students starts August the 3rd and actual classes begin the 8th. I'm freaking out cause I have SO MANY things to do and no time to do them...
I'm nervous and excited and I have to get back to work before time runs up today. I am working on a piece about the pope saying Harry Potter books have "subtle seductions," capable of corrupting young Christians, according to The Times. I'm glad this guy has nothing to do with God (whomever she is).
OK. Later.
7.01.2005
Julieta
6.25.2005
La poesía como resistencia
Esa es parte de la contradicción de la literatura que define José Emilio Pacheco, el ganador del primer Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.
"Cuando me dijeron que me lo había ganado quedé muy sorprendido -asegura-, porque ni siquiera sabía que estaba 'nominado', como dirían los gringos. Yo creí que se lo iban a dar a Gonzalo Rojas y a Nicanor Parra, por ser herederos de la obra de Neruda".
Dice que no habla de lo que está trabajando "porque eso seguro no sale". Pero "lo que sí puedo decir, porque ya está terminado y listo, es que mi próximo trabajo incluye traducciones de poemas griegos y de haikús japoneses. Y también está lista una traducción de cuatro cuartetos de T.S. Elliot".
Empieza una tradición muy importante al recibir el primer Premio Neruda. ¿Qué significa esto para usted?
Es un honor y una alegría, pero ante todo es la responsabilidad de darle credibilidad al premio y que se mantenga. Antes me han dado premios que no se mantienen, y eso es una lástima.
¿Qué importancia tiene la poesía en el panorama literario actual?
En cuanto a lo comercial, la poesía no tiene 'rating', otra vez como dirían en Estados Unidos. Pero la lee más gente de la que uno cree. Fíjate que los libros de poesía tienen una circulación diferente, por fuera de lo comercial, pero esa es también una especie de tradición de la literatura poética. Los grandes libros que influenciaron a generaciones enteras tuvieron tirajes tan pequeños como de 500 ejemplares.
¿Y la importancia en la vida?
El mundo ahora tiende a exaltar la educación para la guerra. Ser soldado es lo más alto, lo más masculino. La poesía es una forma de resistencia contra esa barbarie. Hay que escribir a pesar de todo. Pero a pesar de eso, hay cierto desprecio hacia la poesía. Si yo llego al lobby de este hotel (donde se quedó en Bogotá) y pongo en el registro que soy poeta, me dicen que este no es mi lugar.
¿Qué es lo más difícil del oficio de escritor?
Tu no oyes a un neurocirujano decir 'tengo que trabajar de camarero para poder hacer cirugías por la tarde'. A los escritores sí nos pasa eso, nos toca autofinanciarnos la profesión. Pero está el peligro, con estos premios, de que los jóvenes crean que uno escribe para que lo condecoren. Hay que escribir por escribir.
6.21.2005
Del maestro
-It is. Keep dancing.
6.19.2005
Escribir es un acto subversivo
Desde muy niña, más atraída por la fascinación hacia los libros que consciente de lo que eso significaba, Nélida Piñón decidió que quería ser escritora.
“Tuve más noción de la escritura a partir de los 10, pero desde los 8 tenía ganas de ser aventurera, de ser Simbad el marino... un vagabundo en el sentido francés. Jamás volver donde ya estuve una vez”, recuerda.
Cerca de sesenta años han pasado desde entonces, así como una carrera en periodismo, varias cátedras, muchos escritos y varios premios. El que le otorgaron el miércoles pasado, el Príncipe de Asturias a las letras, es el más importante hasta hoy.
Con la pausa y la tranquilidad que da la satisfacción de saber que ha trabajado y revisado muchas veces cada línea que ha escrito, Piñón habló con EL TIEMPO acerca de este premio, y del placer y del sacrificio que significa dedicar la vida a las letras.
¿Usted es heredera de la tradición brasileña o el punto de quiebre?
La ruptura no es un alejamiento de la tradición. Cada generación tiene las rupturas necesarias, dentro de la moldura de la tradición. La tradición es estar con las vertientes que modelaron la literatura. Las rupturas que he hecho y sigo haciendo son herederas de las grandes tradiciones literarias. No soy una vanguardista que quiebra por quebrar.
Pero dice que escribir es un acto subversivo...
¡Claro! Pero las grandes tradiciones literarias han sido subversivas en sus tiempos. Se puede ser subversivo y tener en cuenta la herencia. ¿Cómo puedo ser subversiva si no tengo en mi imaginario a Cervantes?
La literatura brasileña no es muy conocida en el mundo, ni siquiera en Latinoamérica. ¿Qué significa, en este sentido, recibir el Príncipe de Asturias?
Me llamaron a contarme que todos mis libros que estaban en librerías en España se vendieron, pero no sé en qué medida eso ayuda. Tengo la esperanza que llamará la atención sobre los escritores importantes de Brasil.
¿Quiénes son ellos?
Para mí, Machado de Assis es el mejor escritor brasileño de todos los tiempos. Pero no quiero olvidar a nadie. Es una literatura fecunda, prodiga y fuerte.
¿El gobierno actual de Brasil apoya de manera especial la literatura?
El ministerio de Gil no se ha enfocado mucho en la literatura. Pero no es solo este gobierno. Los gobiernos brasileños no han dado prioridad a la literatura brasileña... es como si no aportara beneficios al país.
Hay en su obra una preocupación constante por el lenguaje. ¿De dónde nace?
De la preocupación de quien quiere hacer una gran obra literaria. No quiero decir que yo ya lo logré, pero no se puede hacer una gran novela sin cuidar del lenguaje. La historia no tiene importancia si no hay lenguaje. Por ejemplo Flaubert y Madame Bovary. El adulterio es lo mas tonto del mundo, pero le da trascendencia al adulterio de M. Bovary por cuenta de la sofisticación y de la manera de contar. No hay grande literatura sin un lenguaje correspondiente.
¿Siente que estaba predestinada a ser escritora?
Creo que sí porque era irresistible. No tuve miedo de no saber nada. ¿Cómo se aprende a escribir si no aprendiendo? Hay que trabajar mucho, leer mucho, tachar mucho. Soy destinada en el sentido de la vocación. En el sentido profundo de lanzarme a una tarea que una vez iniciada nunca podría alejarme de ella. Soy profundamente fiel a la literatura.
¿Cómo se traiciona la literatura?
Dejándola. No cumpliendo los dictámenes estéticos más profundos. Dejándose involucrar en las leyes del mercado para hacer dinero. Hacer dinero con un buen texto es estupendo, pero no se puede hacer un mal texto por saber que va a dar dinero.
¿Quién escribe así?
No hay nombres. Eso es una ‘deselegancia’ que no se puede esperar de mí.
¿Desde qué momento empezó a escribir como escribe hoy?
No me preocupa acordarme. La voz era la mía pero va ganando más cuerpo, más tesitura... a lo largo de muchos años se va ganando una soberanía estética, eso sí. Cada libro es un esfuerzo, una conquista nueva, un aprendizaje nuevo.
Y recibir premios, ¿eso ejerce alguna presión al escribir?
Para mí no. Me he dado cuenta antes de los premios de que mi relación con la literatura es de enamoramiento absoluto y de trabajo. Tachar, tachar, rehacer, tachar, hacer diez borradores... yo quedé inmunizada contra esto. Y crecí en una familia que me enseñó desde niña que es más importante que alguien, al final de tu vida, por tu generosidad, te ofrecerá un plato de sopa caliente.
Lo que ha cambiado es que necesito más gente a mi alrededor para poder seguir escribiendo. Para poder seguir teniendo miedo de escribir.
Además, los premios no me facilitaron la escritura. Lo que pasa es que con la edad se dilata tu responsabilidad, no en el sentido de los demás sino hacia ti mismo. Tienes que hacer tu gran obra hoy, en este instante, una obra fundacional, casi de carácter mítico, porque puede ser tu última oportunidad de hacer una gran obra. Y el que no tenga aspiración de hacerla, está mintiendo.
¿Quiénes han hecho esas grandes obras?
Felizmente, la vida nos dio muchos grandes escritores.
