11.20.2007
Reflexión sin contexto
11.14.2007
Tres tristes tigres
Hugo Chávez: Nada mejor para sus enemigos que el presidente venezolano se pare -o se siente- detrás de un micrófono en un escenario internacional. Cada vez que abre la boca se afirma más como una caricatura de sí mismo. Exigirle a Zapatero excusas por lo que haga o no haga Aznar es como gritarle a la cara a Pastrana que Samper es un corrupto. Y esperar una disculpa.
El rey Juan Carlos: Su salida de casillas durante la cumbre Iberoamericana deja en claro que el renacimiento del movimiento antimonárquico en España lo tiene muy preocupado. Zapatero no necesitaba de su ayuda para controlar a Chávez.
Chicago
My girlfriend C and I were staying for two weeks in Chicago, a city none of us had visited before, and had a quite busy schedule. She had made all sorts of plans, and was always in charge of the day’s itinerary after carefully consulting the Timeout Chicago guide. Everything was going great.
The only plan I had organized was a half-baked club outing, for which –among other reasons, one of them being a lovely little bar called Matchbox- C had previously forged an ID. It was half-baked because I did not really know the name of this place or what kind of music they would play, or if we would even like it at all.
Days went by and I couldn’t seem to find the name of the place, so I could not google it, get the address and also read some review that would let us know if we would actually enjoy going there.
C and I were staying in a two-bedroom graduate student apartment near the University of Chicago that was lent to me by a former girlfriend. (Yes, I know, very civilized.) Two nights before her scheduled departure –C was leaving for Canada one day before I flew back to New York, where we would meet a week later- I finally came up with the name of the place. Sonotech was quite far from our apartment.
We took the 173 bus we always took to the loop and then the blue subway line. We got off at the Chicago stop and walked in the wrong direction for a little while. (In this trip she noticed I could read street names from a longer distance than she did and decided to get her eyes checked. Now she wears lenses and I must say she looks pretty damn good.)
Our side of the street was a little dark ahead, so when we got back to Milwaukee I thought it would be better to walk on the other side. While we stood on the curb waiting for a light to change, still some five blocks from Sonotech, a taxi almost run us over. The passenger window opened and the driver yelled asking how to get to Bishop. C and I looked at each other in a little disbelief, since someone had asked us for the only street we actually knew how to find. (The place was on Chicago and Bishop.) “You have to turn around. It is that way,” I said pointing west.
One of the passengers asked if I was sure and I said yes. He insisted, but changed his question. “You see, we are trying to find a place called Sonotech.”
11.06.2007
Aclaración no solicitada
Por si acaso.
10.21.2007
Lucky Dube, 1964-2007
10.15.2007
I L N Y 3 (I L C G)
Nunca te había visto tan bien, me dijo. O algo parecido. Me dijo que antes jugaba a ser muchas personas y que ahora solo era yo.
Nueva York me sienta bien, le dije. Nueva York me sienta bien.
10.13.2007
Say "Shibboleth"; I dare you
Pick a song and play.
10.09.2007
Entre Bush y Chávez (Uribe III y IV)
Uribe nunca debió creerse el papel de mesías, porque al hacerlo, aunque le daba al país una figura sobre la cual tratar de construir futuro, le quitaba a la gente la idea de que esa construcción de país tenía que pasar no solo por las instituciones, sino precisamente por los ciudadanos. Como en Prusia y luego en la Alemania del comienzo del siglo XX, los ciudadanos dejaron que las decisiones se tomaran detrás de la cortina por los príncipes y la discusión política desapareció de la calle. En Colombia, la polarización se hizo evidente casi desde el comienzo. "Yo ya no hablo de política", oí decir muchas veces a amigos y conocidos.
Por otro lado, la relación tan cercana entre el presidente y algunos de los políticos acusados de barbarie genera, al menos, una tremenda desconfianza. Cuántas veces no puso las manos en el fuego Uribe por Noguera, su ex director del DAS, para que luego éste termine en la cárcel acusado de pasar listas negras a los paras. Recuerdan la ira de Uribe cuando Petro o Semana hablaban de la relación entre los Araújo y los paras? Hoy Conchi está, aunque tarde, fuera del gobierno. Y Alvaro cada vez se hunde más en la cárcel. De pronto hasta otro hermano, Sergio, termina tras las rejas. Y el papá huyendo de la justicia. Para nadie es un secreto que "la Gata" metió mucha, mucha plata en la primera campaña presidencial de Uribe. En fin...
Y desconcerta, sobre todo, que el derecho a disentir y a exigir que cualquier indicio de equivocaciones del presidente o su sanedrín sea tratado de una manera formal y no enfrentado como un ataque personal contra el presidente. Uribe aprovecha su popularidad para frentear a sus detractores como si se tratara de una pelea de bar, en la que generalmente el que más duro grita gana.
Uribe fue elegido dos veces con amplia ventaja sobre sus oponentes. (Aprovecho para confesar que la primera vez voté por él, aunque una vez anunció su gabinete, incluso antes de la posesión, me di cuenta de que no sabía muy bien lo que hacía cuando le di mi confianza. Solo pensar en Fernando Londoño, en la emoción que siente al ver colombianos morir bajo las bombas de un avión fantasma, me da ganas de vomitar.) Y si la derecha, sin manipulaciones -desde la compra de votos hasta la compra de conciencias en el DANE-, sigue en el poder por decisión popular, es una decisión que democráticamente se tiene que aceptar.
Pero tenemos que recuperar el debate y la posibilidad de exigirle a Uribe o a Gaviria o a Samper o a Pastrana, o al que venga, al presidente de turno, que se deje investigar la vida. Que se pueda hablar de él sin sentir que ponerlo en duda es ser antipatriota o que la respuesta va a ser una sarta de gritos de bravucón, de matón de hacienda.
Llevamos ya demasiado tiempo dándole vueltas a qué tan metido con los paras está el presidente, o si fue legal que Pastrana desmilitarizara el Caguán, o si Samper debía ser encarcelado por recibirles plata a los narcos. No que todo eso no sea importante de aclarar, al contrario. Eso debería poderse investigar de manera independiente, clara y rápida. Pero no solo para legitimar el poder, sino para poder dedicarle tiempo y esfuerzo a las cosas que más afectan la vida diaria de millones de colombianos. Lo ha dicho de varias maneras Antonio Caballero: los paras, el despeje, el elefante... parece que fueran excusas para poder hablar de abstractos sin solucionar los problemas reales. Los que deberían encontrar soluciones les atinan a las consecuencias de la guerra, sin atacar sus causas.
Y no se puede aceptar que hablar de política, que tener una opinión acerca de lo que pasa en el país se vuelva tabú, que incluso entre amigos el tema no se toque para no herir suceptibilidades. La política es para que todos participemos. Prefiero un presidente malo que se pueda cambiar a uno que crea que es bueno y que merece tomar todas sus decisiones detrás de la cortina.
Entre ocho años de Bush y otros ocho de Chávez, me quedo con Bush.
