12.04.2014
What now for New Yorkers and our NYPD
Read this out loud: "We have to teach our children, our sons and our daughters, no matter what they look like, to respect New York City police officers, teach them to comply with New York City police officers even if they think it's unjust." That's the President of the NYPD union, cited in many news sites including CBS and the Post, and he's talking not to some angry, concerned dad in The Bronx, but to all of us. Especially to the city's top officer, Mayor Bill de Blasio.
Watching the full video is very hard, because PBA president Pat Lynch comes across as a bully, to be completely honest. He’s also bossing around the city Mayor, which is a bit scary coming from a man who represents (though he’s far from commanding) the largest civil armed force in the city.
Also worrying is his tome at the 4:21 mark, when he says "We need to teach our children and everyone that you cannot resist arrest. Even if you believe the arrest is unjust."
In his speech, Lynch makes at least a couple very good points: It’s impossible for a cop to walk away when someone is resisting arrest. Resisting arrest, as oxymoronic as it sounds, is a crime. Also, policing the real world of New York City streets cannot be done with a police department that mimics Carrie Brownstein and Fred Armisen’s. That second point is, also, quite obvious. So Lynch appears condescending.
Full disclosure: I have never met Lynch, I’ve only seen a few of his speeches.
So he has a good point. Also, his condolences to Eric Garner’s family seemed honest, even heart-felt. But what his speech lacks is the mirror image of what Lynch is demanding from Gracie Mansion: a little empathy.
Lynch failed to mention the reasons why even De Blasio must speak with his biracial son and remind him to be fearful of the Police.
I grew up in Bogota, Colombia. In the late 80s and 90s, during the Cartel Wars, the Police (including the Secret Police, the DAS, which was dissolved in 2011 after years of having collected intelligence about opposition figures, journalists, union leaders, lawmakers and high court justices) took sides on-and-off, mostly siding with the Cali Cartel and against Pablo Escobar.
During college, the stories that mentioned the Police usually involved a kidnapped relative or friend, the back of a Police car, a handover to the real criminals. When I left almost 10 years ago to come to New York I was still afraid of the Police.
So one of my points has to be that when I arrived here almost 10 years ago, noticing how the NYPD operated, how I felt in the vicinity of the Police, I was relieved. The police here are not close to being the worse around. They are very likely among the best in large cities in the Americas. (Though the only real competition is Canada, or maybe Costa Rica. Otherwise, from Mexico to Chile, there’s no one you want to be compared to. But I digress.)
Lynch says, correctly, it is the criminals we should all fear, not the Police. If, again, the police were Armisen and Brownstein, well… But they’re not. They seem poorly trained, which is evidenced in the many instances of excessive use of force that are recorded too often. So they have to do something. De Blasio announced a retraining program in which a key word is “de-escalate”.
So listen up, NYPD. The citizens you protect are asking you to do a simple thing: de-escalate.
8.25.2013
De Boyacá a La Habana en 60 años
4.20.2010
Chávez lo hace a propósito!!!!
4.05.2009
Alta Traición
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.
José Emilio Pacheco
2.08.2009
No me maten
Con su actitud irresponsable del sábado pasado Uribe confirmó una vez más que su forma de gobernar es nociva para la libertad de expresión y peligrosa personalmente para muchos colombianos que no comparten su manera de pensar.
Una de las tradiciones que Uribe instauró desde el comienzo de su primer gobierno son los consejos comunales, una especie de asamblea pública donde se ventilan (pero no siempre se solucionan) los problemas de la localidad de turno. En el más reciente, el pasado sábado, el presidente habló de la existencia de un "bloque intelectual de las FARC", un grupo sin identificar que según Uribe defiende a la guerrilla por medio de un "cuentico" de paz.
Uribe siempre ha sido un enemigo público de la guerrilla, incluso desde antes de que fuera obvio que los objetivos políticos con los cuales nacieron las FARC hace 45 años (la justicia social, una reforma agraria seria, entre otros) eran cada vez menos importantes si se comparaban con sus objetivos económicos: la dominación de vastos territorios para cultivar y exportar la mayor cantidad posible de narcóticos.
La pelea de Uribe es también personal y vengativa, ya que las Farc asesinaron a su papá en 1983, y se parece en muchas formas a la pelea que millones de colombianos creemos tener con ese grupo. El país lleva décadas culpando a la guerrilla, justamente en muchos casos, de la inseguridad y todos los problemas económicos y sociales que derivan de la falta de movilidad. Haber puesto en la presidencia a un hombre frentero, guerrero, convencido de que a las FARC había que derrotarlas militarmente, fue para muchos un respiro.
Pero para otros se ha convertido desde el inicio de su gobierno en un motivo de alarma. Colombia ha vivido su historia moderna bajo la idea de que la ley es flexible, que en muchos casos el fin justifica los medios y que la ley puede y algunas veces debe tener excepciones. "La ley es para los de ruana", es uno de muchos adagios populares.
Y cuando desde la presidencia la ley se dobla para cumplir objetivos, como en el caso de los muchos ataques y resultados inventados o "falsos positivos", o la violación de la frontera con otro país para bombardear un campamento del enemigo, esa creencia popular se vuelve el ejemplo a seguir y cualquiera puede sentirse por encima de la ley. Cualquiera. No importa si la ley realmente estaría de su lado.
La declaración de Uribe acerca de este supuesto bloque intelectual de las FARC, sin nombres ni detalles, hace que sea fácil para la orda de seguidores del presidente declarar como defensores de las FARC -y por ende enemigos de Uribe y de 'la gente de bien' de Colombia- a muchos quienes no estamos de acuerdo con la política y sobre todo con la ejecución de la obra del presidente.
Uribe ha centralizado, o mejor personalizado, todas las ramas del poder público en Colombia, eliminando el balance y los controles que una rama debería ejercer sobre las demás. Controla, por medio de nombramientos que se han hecho más extensos desde que cambió la constitución para hacer posible su reelección, la Fiscalía y las cortes de justicia. Sus seguidores son las principales figuras del Congreso, y cuado dejan de seguirlo, como en un caso reciente, prefieren renunciar a su silla antes que enfrentarse al plenipotenciario Uribe.
El periodismo y la academia se han mantenido, a medias, como los pocos lugares desde donde se puede criticar a Uribe. Pero a partir del sábado queda claro que cualquiera que quiera enfrentarse a sus métodos va a ser acusado de pertenecer a un grupo sin nombre, sin lista de miembros, que defiende a la guerrilla y quiere "engañar" y "desorientar" a los colombianos.
Hace casi 60 años, otro político de derecha había propuesto desde la presidencia mano firme frente al avance de las ideas liberales y contra un incipiente comunismo. Con la ayuda de la policía secreta (para-militar) y la utilización de lo que ahora llamaríamos una sistemática violación de los derechos humanos, este presidente redujo las libertades civiles, sindicales y de prensa que tanta sangre costaron. No es casualidad que ese periodo histórico se conozca en los libros como La Violencia, así, con mayúsculas.
Y fue tal el daño que ese presidente les hizo a las instituciones colombianas que fue un general del ejército, por medio de un golpe, quien asumió la presidencia cuando llegó el momento de parar el avance de su proyecto político.
Yo soy uno de esos que creen que Álvaro Uribe es una amenaza para la democracia colombiana. Uribe cada vez se parece más a Laureano Gómez.
12.14.2008
On writing
DFW
6.28.2008
Failure, Imagination, Sharing, Humility
"It is impossible to live without failing at something, unless you live so cautiously that you might as well not have lived at all - in which case, you fail by default."
5.02.2008
F... very F

Gawker yesterday published this pic of an apparently illegal billboard. It's kind of funny. Funny as in "Really? Nobody knew it was there?"
4.18.2008
We are living the nightmare
Across Globe, Empty Bellies Bring Rising Anger
Global food prices are spiraling out of reach, sowing volatile levels of discontent and putting new pressures on fragile governments.
This is the homepage link to a story in Friday's New York Times. Throughout the planet, there are groups of people so fucking hungry, that they are about to topple their governments because of that.
This really is the nightmare.
4.09.2008
on Slate
3.23.2008
2.25.2008
I L N Y

New York, anyone?
11.20.2007
Reflexión sin contexto
11.14.2007
Tres tristes tigres
Hugo Chávez: Nada mejor para sus enemigos que el presidente venezolano se pare -o se siente- detrás de un micrófono en un escenario internacional. Cada vez que abre la boca se afirma más como una caricatura de sí mismo. Exigirle a Zapatero excusas por lo que haga o no haga Aznar es como gritarle a la cara a Pastrana que Samper es un corrupto. Y esperar una disculpa.
El rey Juan Carlos: Su salida de casillas durante la cumbre Iberoamericana deja en claro que el renacimiento del movimiento antimonárquico en España lo tiene muy preocupado. Zapatero no necesitaba de su ayuda para controlar a Chávez.
Chicago
My girlfriend C and I were staying for two weeks in Chicago, a city none of us had visited before, and had a quite busy schedule. She had made all sorts of plans, and was always in charge of the day’s itinerary after carefully consulting the Timeout Chicago guide. Everything was going great.
The only plan I had organized was a half-baked club outing, for which –among other reasons, one of them being a lovely little bar called Matchbox- C had previously forged an ID. It was half-baked because I did not really know the name of this place or what kind of music they would play, or if we would even like it at all.
Days went by and I couldn’t seem to find the name of the place, so I could not google it, get the address and also read some review that would let us know if we would actually enjoy going there.
C and I were staying in a two-bedroom graduate student apartment near the University of Chicago that was lent to me by a former girlfriend. (Yes, I know, very civilized.) Two nights before her scheduled departure –C was leaving for Canada one day before I flew back to New York, where we would meet a week later- I finally came up with the name of the place. Sonotech was quite far from our apartment.
We took the 173 bus we always took to the loop and then the blue subway line. We got off at the Chicago stop and walked in the wrong direction for a little while. (In this trip she noticed I could read street names from a longer distance than she did and decided to get her eyes checked. Now she wears lenses and I must say she looks pretty damn good.)
Our side of the street was a little dark ahead, so when we got back to Milwaukee I thought it would be better to walk on the other side. While we stood on the curb waiting for a light to change, still some five blocks from Sonotech, a taxi almost run us over. The passenger window opened and the driver yelled asking how to get to Bishop. C and I looked at each other in a little disbelief, since someone had asked us for the only street we actually knew how to find. (The place was on Chicago and Bishop.) “You have to turn around. It is that way,” I said pointing west.
One of the passengers asked if I was sure and I said yes. He insisted, but changed his question. “You see, we are trying to find a place called Sonotech.”
11.06.2007
Aclaración no solicitada
Por si acaso.
10.21.2007
Lucky Dube, 1964-2007
10.15.2007
I L N Y 3 (I L C G)
Nunca te había visto tan bien, me dijo. O algo parecido. Me dijo que antes jugaba a ser muchas personas y que ahora solo era yo.
Nueva York me sienta bien, le dije. Nueva York me sienta bien.
10.13.2007
Say "Shibboleth"; I dare you
Pick a song and play.
10.09.2007
Entre Bush y Chávez (Uribe III y IV)
Uribe nunca debió creerse el papel de mesías, porque al hacerlo, aunque le daba al país una figura sobre la cual tratar de construir futuro, le quitaba a la gente la idea de que esa construcción de país tenía que pasar no solo por las instituciones, sino precisamente por los ciudadanos. Como en Prusia y luego en la Alemania del comienzo del siglo XX, los ciudadanos dejaron que las decisiones se tomaran detrás de la cortina por los príncipes y la discusión política desapareció de la calle. En Colombia, la polarización se hizo evidente casi desde el comienzo. "Yo ya no hablo de política", oí decir muchas veces a amigos y conocidos.
Por otro lado, la relación tan cercana entre el presidente y algunos de los políticos acusados de barbarie genera, al menos, una tremenda desconfianza. Cuántas veces no puso las manos en el fuego Uribe por Noguera, su ex director del DAS, para que luego éste termine en la cárcel acusado de pasar listas negras a los paras. Recuerdan la ira de Uribe cuando Petro o Semana hablaban de la relación entre los Araújo y los paras? Hoy Conchi está, aunque tarde, fuera del gobierno. Y Alvaro cada vez se hunde más en la cárcel. De pronto hasta otro hermano, Sergio, termina tras las rejas. Y el papá huyendo de la justicia. Para nadie es un secreto que "la Gata" metió mucha, mucha plata en la primera campaña presidencial de Uribe. En fin...
Y desconcerta, sobre todo, que el derecho a disentir y a exigir que cualquier indicio de equivocaciones del presidente o su sanedrín sea tratado de una manera formal y no enfrentado como un ataque personal contra el presidente. Uribe aprovecha su popularidad para frentear a sus detractores como si se tratara de una pelea de bar, en la que generalmente el que más duro grita gana.
Uribe fue elegido dos veces con amplia ventaja sobre sus oponentes. (Aprovecho para confesar que la primera vez voté por él, aunque una vez anunció su gabinete, incluso antes de la posesión, me di cuenta de que no sabía muy bien lo que hacía cuando le di mi confianza. Solo pensar en Fernando Londoño, en la emoción que siente al ver colombianos morir bajo las bombas de un avión fantasma, me da ganas de vomitar.) Y si la derecha, sin manipulaciones -desde la compra de votos hasta la compra de conciencias en el DANE-, sigue en el poder por decisión popular, es una decisión que democráticamente se tiene que aceptar.
Pero tenemos que recuperar el debate y la posibilidad de exigirle a Uribe o a Gaviria o a Samper o a Pastrana, o al que venga, al presidente de turno, que se deje investigar la vida. Que se pueda hablar de él sin sentir que ponerlo en duda es ser antipatriota o que la respuesta va a ser una sarta de gritos de bravucón, de matón de hacienda.
Llevamos ya demasiado tiempo dándole vueltas a qué tan metido con los paras está el presidente, o si fue legal que Pastrana desmilitarizara el Caguán, o si Samper debía ser encarcelado por recibirles plata a los narcos. No que todo eso no sea importante de aclarar, al contrario. Eso debería poderse investigar de manera independiente, clara y rápida. Pero no solo para legitimar el poder, sino para poder dedicarle tiempo y esfuerzo a las cosas que más afectan la vida diaria de millones de colombianos. Lo ha dicho de varias maneras Antonio Caballero: los paras, el despeje, el elefante... parece que fueran excusas para poder hablar de abstractos sin solucionar los problemas reales. Los que deberían encontrar soluciones les atinan a las consecuencias de la guerra, sin atacar sus causas.
Y no se puede aceptar que hablar de política, que tener una opinión acerca de lo que pasa en el país se vuelva tabú, que incluso entre amigos el tema no se toque para no herir suceptibilidades. La política es para que todos participemos. Prefiero un presidente malo que se pueda cambiar a uno que crea que es bueno y que merece tomar todas sus decisiones detrás de la cortina.
Entre ocho años de Bush y otros ocho de Chávez, me quedo con Bush.
